Creo que la seguridad precede al procesamiento.
Por esa razón, el trabajo terapéutico suele comenzar desarrollando comprensión, recursos de regulación emocional y una sensación de seguridad suficiente para abordar experiencias difíciles sin generar mayor sufrimiento.
A medida que el proceso avanza, exploramos aquellas experiencias que continúan influyendo en el presente, integrándolas de una manera que permita mayor libertad, conexión y bienestar.
Integro diferentes enfoques respaldados por la investigación, incluyendo EMDR, Terapia Cognitivo Conductual (TCC), Terapia Conductual Dialéctica (DBT), Terapia Focalizada en las Emociones (TFE) y abordajes informados en trauma y en el cuerpo.
Cada proceso es único y se adapta a las necesidades, valores y ritmo de cada persona.